Sonó el despertador y con un movimiento automatizado, lo apagó. salió de entre las sábanas y se resfregó los ojos, preparándolos de alguna manera para el rayo de luz indeseable que estaban a punto de recibir. pero el rayo no llegó. desesperado lo intentó una vez más, pero nada. intentó abrir con sus parpados con las manos, pero todos los esfuerzos eran inútiles. Estaba ciego.
comenzó a caminar por la casa, tropesando con todos los muebles, puertas y lo que estubiera en el suelo las lágrimas caian de sus ojos, pero de la luz, ni rastro.
entonces se recostó de nuevo, esperando que este solo fuese un mal sueño, que dormiria y al despertar otra vez, abriria los ojos, y haria su vida como cualquier otro día.
ya en la cama comenzó a relajarse. y empezó a ver. primero eran colores, algo fosforecente, morado, verde, rojo, amarillo. estos se mezclaban, formando un torbellino. de pronto caras comenzaron a emerjer de estos no eran caras alegres, mas bien sufrian, lloraban, pero en el fondo se escuchaban risas sadicas, el sonido del fuego, latigos, gritos, risas, más risas, música alegre. todo era confuso, algunos bailaban al son del violín alrededor de mujeres semidesnudas atadas a grandes arboles con sogas que queman. y en la punta del arbol un gigante miraba el espectáculo con cara complacida. Era desesperante, lo único que queria era despertar.
sin aviso las imágenes se fueron a negro y sintió que todo daba vueltas, como si estuviese siendo transportado. este era otro lugar, mucho más hermoso y lleno de paz. la vegetación era frondosa e incontables tonos de verde salian de todas partes, las nubes cubrian el cielo de un amable gris claro y en el fondo una gran cascada con un volcán detras, cuyo crater habia sido causado por la lágrima de un ángel. y de las profundidades del rio, emergio una mujer. su pelo era rubio y sus ojos azules. su tez blanca como la nieve y llevaba un vestido plateado brillante y cási transparente. estaba descalza y en su cabeza llevaba una corona de rosas y laurel.
era lo mas hermoso que podria haber visto. ahora si que no queria despertar. hubiese querido quedarse ahí, el resto de su vida. pero entonces el indeseable rayo de luz matutino toco sus ojos y estos por desgracia se abrieron una vez más a la crueldad del mundo.
sábado, 20 de octubre de 2007
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