martes, 25 de septiembre de 2007

cenizas y polvo.


estaba sentado frente al piano. sus manos delgadas y cansadas sobre las teclas y su mirada perdida en el cuadro que estaba frente a él. llevaba ahí más de tres horas, tres largas e infructuosas horas y la impaciencia comenzaba a apoderarse de él.
lo intento una vez más, sus manos se aventuraron a tocar una melodía improvisada, a ver si una musa aparecia y le inspiraba a crear. la página de partituras estaba en blanco, reflejo de la nula inspiración de aquella noche.
comenzó a desesperarse. se levantó y con impaciencia rodeo el piano una y otra vez, tarareando melodías inservibles.
su rabia fue en aumento. se sento nuevamente y con furia comenzó a tocar. nada. nada salia!
esto ya era insoportable, tomo el vaso de agua que estaba sobre la mesa junto al piano y lo lanzó con enfurecido contra la pared.
una vez más. nada. un grito estremecedor salió de su garganta. agarró la meza y la quebró contra el suelo.
último intento. respiró hondo y se tranquilizó un poco.
la nota que estaba buscando apareció. derrepente, las musas contestaron a su llamado.
la más hermosa música comenzo a salir de su piano y la habitación se llenó de sonidos e imágenes hermosas.
las notas se agolpaban en su cabeza con tal fuerza que casi la trizaban, y sus manos no tenian descanso entre el marfil de las teclas y el papel del cuaderno de partitura.
asi siguió hasta que el sueño lo consumió. y sin siquiera moverse de su piano, de su altar, se durmió. junto a la mesa y el vaso rotos.

No hay comentarios.: